¿Qué son el par y la potencia de un motor?

Todos hemos escuchado hablar del concepto de potencia, pero quizás el de par (o torque, usando el término inglés) nos es un poco más desconocido. Ambos son dos conceptos fundamentales para entender cómo se comporta un motor y, en consecuencia, un vehículo. A continuación os explicamos ambos de forma sencilla, para poder sentar las bases para posteriores artículos.

El par es, esencialmente, una fuerza de giro. Como ejemplo sencillo, podríamos imaginarnos apretando un tornillo. Para conseguir atornillarlo, hay que proporcionarle una fuerza de giro (par) con un destornillador. En un motor, la idea es la misma. El motor ejercerá una cierta fuerza de giro para hacer rotar su eje de salida y transmitirá dicho movimiento hasta las ruedas motrices del vehículo. Cuanto mayor sea el par que genere el motor (olvidándonos de la transmisión, reductoras y demás), más sencillo le será al vehículo vencer las fuerzas que se oponen a su movimiento. Las unidades de medida del par son los Nm (Newton-metro), ya que esencialmente es el producto de una fuerza (medida en N) y una distancia (medida en metros).

Par y potencia motor

Por otro lado, tenemos el concepto de la potencia. En términos matemáticos, la potencia no sería más que la multiplicación del par por la velocidad de giro. Volviendo al ejemplo del tornillo, pongamos dos casos. En el primero, apretamos el tornillo mediante un destornillador manual, mientras que en el segundo, hacemos uso de una pistola atornilladora. En ambos casos necesitaremos aplicar el mismo par, ya que hay que vencer la resistencia del material sobre el que queremos atornillar. Ahora bien, si lo hacemos a mano, la velocidad de giro que ejerceremos será menor que si lo apretamos usando una pistola eléctrica. Por tanto, la potencia que emplearemos al apretarlo manualmente será menor que al hacerlo con la máquina eléctrica.

Como resumen, a mayor velocidad y par, mayor potencia. En este caso, la unidad de medida de la potencia es el W (vatio), si bien para los vehículos se suelen emplear o bien los CV (caballos de vapor, HP en inglés) o directamente los kW (kilovatios).

Centrándonos ahora en un vehículo, el par es importante para vencer las fuerzas que se oponen al movimiento del mismo. Un vehículo con un par motor elevado (en artículos posteriores hablaremos de cómo se puede conseguir elevar mediante una caja de cambio) será capaz de arrancar desde parado más rápido, subir más fácilmente una cuesta o remolcar a otro. Por otro lado, para que el vehículo pueda alcanzar una velocidad elevada, será necesario que tenga una cierta potencia. Esto se debe a que si gastamos toda la potencia en vencer las resistencias al avance (rodadura, resistencia aerodinámica, peso en pendientes…), el vehículo no será capaz de incrementar su velocidad, es decir, acelerar. Cuanto mayor sea la potencia disponible (es decir, la que sobra cuando ya has restado la necesaria para mantenerse en movimiento), mayor será la aceleración.

Es importante recalcar que en el caso de los motores de combustión, ni el par ni la potencia son constantes, es decir, se alcanzan cada uno a un determinado número de revoluciones del motor. Además, por lo general, el punto de potencia máxima no se corresponde con el de par máximo. No obstante, dedicaremos un artículo específico a este asunto, donde además lo compararemos con un motor eléctrico.



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